Mujeres investigadoras: entrevista a Paula Ruiz

Hablamos de su trayectoria, los retos de ser mujer en este sector, y por qué el pensamiento humano sigue siendo clave frente a la inteligencia artificial.

MUJERES INVESTIGADORASGENERAL

9/22/2025

La entrevista

Antes de empezar, cuéntanos un poco sobre ti. ¿Quién eres y a qué te dedicas?

Soy Paula Ruiz y me dedico a la investigación de negocio en Materia Prima.

¿Qué te llevó a dedicarte a la investigación?

La verdad es que no fue algo planificado. Siempre he tenido una actitud muy curiosa —o cotilla, según se mire— y eso me llevó a estudiar Sociología, porque me fascinaba entender el comportamiento de la gente. Durante la carrera descubrí diferentes formas de poder investigar el comportamiento de las personas y me enganchó la idea de poder formular preguntas y buscar evidencias para responderlas.

Pasaba horas consultando datos del CIS para intentar dar respuesta a mis propias inquietudes. Esa inquietud me llevó a hacer un máster en investigación y, a partir de ahí, empecé a trabajar en empresas de investigación y demoscopia para diferentes compañías, asociaciones y partidos políticos.

¿Qué es lo que más disfrutas de este trabajo?

Lo que más disfruto es la capacidad de descubrir perspectivas y hallazgos que, muchas veces, ni siquiera habíamos imaginado al inicio del proyecto. Es habitual terminar una investigación pensando: “no sabía que se podía aprender tanto sobre este tema”.

Tener la oportunidad de conversar con las personas, entender cómo piensan y comprobar lo distinto que puede ser su punto de vista respecto al tuyo te mantiene conectada con el mundo. Te abre a otras formas de pensar y de vivir, y te permite aprender constantemente sobre temas y curiosidades muy diversos.

Si tuvieras que definir la investigación con una sola palabra, ¿cuál sería?, ¿por qué esa?

Pensar”. Para mí la investigación consiste en dedicar horas y horas a reflexionar, comprender el razonamiento humano, identificar patrones y explicarlos con rigor. Mi madre, que aún no termina de entender del todo a qué me dedico, siempre me dice: “Qué suerte tienes, a ti te pagan por pensar”. Y, en cierto modo, tiene razón: investigar es precisamente eso, pensar para dar sentido a la realidad y convertirla en conocimiento útil.

¿Hay algún proyecto del que hayas aprendido algo que todavía recuerdes?

Muchísimos. Creo que con cada proyecto aprendes algo nuevo, y ese es precisamente uno de los grandes atractivos de este trabajo. Cada investigación te hace profundizar un poco más en el comportamiento humano, en el consumo, la comunicación o incluso en el voto. Al final, siempre extraes aprendizajes que luego puedes aplicar en futuros proyectos. Y no solo a nivel profesional: gracias a la investigación también he adquirido conocimientos útiles para mi vida diaria, desde entender mejor las facturas de suministros hasta detalles sobre productos financieros. :)

Si pudieras darte un consejo a ti misma cuando empezaste a investigar, ¿cuál sería?

Que confiara más en mí misma y que no fuera tan exigente. La investigación se aprende investigando: probando, equivocándote, corrigiendo y volviendo a intentarlo. También me diría que ningún error es tan grave; por suerte no estamos operando a corazón abierto.

¿Qué ha significado para ti ser mujer en tu sector?, ¿Ha influido de algún modo en tu experiencia o trayectoria?

Sería mentir decir que no ha influido. En numerosas ocasiones me ha afectado y aún hoy sigue ocurriendo, como pasa en muchos otros sectores.

He vivido situaciones en las que no se me escuchaba o no se me reconocía autoridad en una investigación. En más de una presentación me ha pasado que se dirigieran exclusivamente a mi jefe (hombre), aunque fuese yo quien había realizado la investigación en su totalidad, algo que curiosamente no sucedía con tanta frecuencia cuando mi responsable era una mujer.

Recuerdo, además, una experiencia especialmente desagradable con un compañero que no aceptó que yo ocupara un cargo superior: no me escuchaba, no reconocía mi autoridad y llegó incluso a actuar a mis espaldas. Fue una situación muy dura y frustrante.

Estas experiencias me han hecho más consciente de la importancia de visibilizar y defender el papel de las mujeres en la investigación y de crear espacios en los que todas tengamos legitimidad y voz.

¿A qué retos o desafíos crees que se enfrenta hoy nuestro sector?

Creo que uno de los principales retos del sector es que, muchas veces, nos quedamos en el dato y no en la acción. Es cierto que no siempre contamos con toda la información del negocio para poder traducir los resultados en decisiones concretas, pero esto genera un problema: los clientes reciben nuestros informes, los datos son relevantes y confirmamos hipótesis que ya tenían, pero la mayoría de las veces no saben cómo aplicarlos en su trabajo. El resultado es que los informes acaban olvidados en una carpeta, porque es complicado utilizarlos de manera práctica.

Otro desafío importante es la incorporación de la inteligencia artificial. No creo que la IA vaya a sustituirnos, y de hecho no deberíamos usarla para reemplazar la investigación como tal. Pero sí es clave integrarla de forma responsable en nuestros procesos, garantizando siempre al cliente que los insights y análisis que entregamos son fruto del trabajo humano y del rigor metodológico, no de un algoritmo.

El valor del investigador hoy está en interpretar, contextualizar y traducir los datos en oportunidades estratégicas para el negocio. La combinación de conocimiento humano y tecnología bien gestionada es, en mi opinión, el camino para que el sector siga siendo relevante y estratégico.

¿Qué pregunta crees que deberíamos hacernos más como sociedad?

Creo que deberíamos preguntarnos más: ¿por qué pensamos como pensamos? o ¿por qué tenemos ciertas ideas sobre determinados temas? Vivimos en un momento de polarización extrema que va mucho más allá de la política. Mi experiencia en investigación, especialmente cualitativa, me ha dado la oportunidad de hablar con muchas personas sobre asuntos diversos, y me ha enseñado que casi nada es blanco o negro. Muchas veces nos aferramos a ideas o creencias que adoptamos casi por casualidad —por una noticia, por un comentario de alguien cercano— y no nos damos la oportunidad de escuchar y comprender otros puntos de vista.

Hacer esta pregunta de manera habitual podría ayudarnos a ser más conscientes de nuestros sesgos, más empáticos y, en definitiva, más capaces de dialogar y construir soluciones colectivas.

Gracias a Paula por compartir su tiempo y su experiencia.

Con ella inauguramos Mujeres que investigan, un espacio para aprender juntas, visibilizar nuestro trabajo y crear comunidad.

Si conoces a una mujer investigadora cuya historia deba ser contada, escríbeme: este espacio es para todas.